domingo, 4 de abril de 2021

Alaíde Foppa

 

Parte de la obra de Alaíde Foppa (1914-1980) se publicó hace unos meses en la colección del Material de lectura de la UNAM. La poeta que pasó buena parte de su vida en México integra así el proyecto Vindictas. Poetas latinoamericanas.




            Aunque Diana del Ángel y Alejandro Palma introdujeron recientemente Las Palabras y El Tiempo (Malpaís Ediciones, 2018), Elisa Díaz Castelo ofrece algunos datos que ayudan a entender la importancia de las cuatro decenas de poemas esta vez recogidos; los cuales «reconocen que la sociedad determina el valor de la mujer, su identidad, por medio de su relación con otros (esposo e hijos) y por su condición de servicio» (6).

            Hace alusión Díaz Castelo en la cita anterior a La sin ventura (1955; de documental homónimo en 2014), libro que dedica a Beatriz de la Cueva (del que hablaremos más adelante). Sin embargo, la construcción identitaria, sin la reivindicación feminista explícita (como lo señalan del Ángel y Palma), ofrece unas notas que comentamos a continuación.

            En primer lugar, el trágico final de la gobernadora ya mencionada da paso a un tema habitual en el tercer milenio pero no tanto en la segunda mitad del siglo pasado: el de una maternidad desmitificada. El miedo se expresa en una voz firme; aunque, comedida.

            Los personajes femeninos dan paso a los hijos en una relación que teme el contexto de violencia que envuelve todavía a Latinoamérica. Al libro Aunque es de noche pertenece el poema «Mujer», cuya última estrofa es la siguiente:

 

[...]

Niña ante la ventana

con la rosa en la mano,

tierna grávida esposa,

ansiosa enamorada

o desvelada madre

que va hilando su tela

de esperanzas y anhelos,

criatura incompleta

apenas es tu vida

una insegura espera (21).

 

En heptasílabos, la poeta que también cuenta con orígenes italianos, narra la escena de una niña condenada a la espera: de cumplir los tópicos dependerá esta «criatura incompleta». En tales versos, claros, destacan los adjetivos, por lo general, con sentido negativo. De este mismo libro extrae, a continuación, el que para mí ya es un poema archiconocido de la autora, «Ella se siente», debido a que muestra la poética de Foppa; en mi opinión, no tan alejada de la dimensión cívica; al menos, en lo que a la verbalización del sentimiento de opresión se refiere.

            También con el título de «Mujer» Foppa publica el único poema que Díaz Castelo incluye en la veta feminista que la autora sí defendió desde otras disciplinas como la radio o las publicaciones periódicas. El texto vio la luz en el número 4 de la revista fem. en 1977.

            Al final de cada poema (predominan los del libro Herida, Aunque es de noche, Elogio de mi cuerpo y Las Palabras y El Tiempo) se hace referencia al libro del que este forma parte, lo cual ayuda a que sigamos estudiando a Alaíde Foppa. En unos días, con Diana del Ángel, desde la UNAM, tendremos oportunidad de profundizar en la poeta guatemalteca, una de las primeras feministas de México.




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