domingo, 4 de julio de 2021

Hubert Matiúwàa

 

Hubert Matiúwàa (Malinaltepec, Guerrero, 1986) forma parte como poeta mè´phàà del archivo de Poesía Mexa con sus libros Tsína rí nàyaxà’ / Cicatriz que te mira (Pluralia Ediciones / Secretaría de Cultura de la Ciudad de México, 2017), Ìjín gò´ò Tsítsídiín tsí nònè xtédè / Las Sombrereras de Tsítsídiín (INALI / Universidad de Guadalajara, 2018) y Mbo Xtá rídà / Gente piel / Skin people (Gusanos de Memoria / Ícaro ediciones, 2020).






El creador del proyecto cultural «Gusanos de la Memoria» mereció el Primer Premio en Lenguas Originarias Cenzontle, el V Premio de Literaturas Indígenas de América (PLIA) y el Premio Estatal de Poesía Joven del Estado de Guerrero. Podemos escuchar al autor en el SoundCloud de Pluralia Ediciones.


Entre las ilustraciones de Filogonio Velasco Naxín, Hermann Bellinghausen prologa Tsína rí nàyaxà’ / Cicatriz que te mira (2017) con ideas como esta: «se siguen recobrando y cultivando raíces ancestrales, mitos, autoafirmaciones comunitarias, costumbrismo, expropiaciones (recuperaciones) de la historia. Pero también opera la realidad cruda de un país que se desmorona de arriba para abajo» (5).

Seguidamente, Hubert Matiúwàa explica por qué escribir en su lengua originaria (no indígena): «Quienes escribimos en nuestro idioma somos llamados poetas indígenas. Para mí, la poesía indígena no existe, porque lo indígena es una categoría racial que sirve para diferenciar las clases sociales; donde viva una lengua siempre va a existir la poesía» (11).

En dos partes se estructura el texto sobre la violencia en la Montaña del Estado de Guerrero. Poemas breves, en edición bilingüe, el sujeto poético narra en primera persona el asedio, la violencia y la migración ante el narcotráfico. Al tiempo que se explicita el sentido de ciertos conceptos de la cultura mè´phàà, las hormigas simbolizan el desplazamiento, la grisura, el gregarismo:

 

Dxóo,

i’wíín tsí nutha ñàjwíín gù’wá ñàjun

nùri’kwí ìxí,

nùtsángútigàá jàmboò àkwán

khamí ná ñawún ixè nurígwi xáñá rí nàstráka yodè’

tsí nà’nè xuàjin ná rakhóo numbaa.

 

Hermano,

en casa del trabajo otros mandan,

cambian el maíz,

aplastan los senderos de la hormiga

y del árbol quitan el nido que cuelga la calandria

para poblar las narices del viento (32-33).

 

Mediante preguntas retóricas y demás vocativos se potencia la función apelativa de un texto que puede abordarse desde la dimensión rural del compromiso ante la realidad (sirviéndose del bestiario u otros mitemas) que vive México.

            En este sentido profundiza la segunda sección: «Ijíín gò’ò Marutsíí tsí nuxnáa ikoò ìna xndú àkhà’ / Las rayadoras de Marutsíí». La leche de la amapola protagoniza hasta el final el deseo por explotar una tierra y, a la vez, a una sociedad ‒encabezada por las mujeres que la trabajan‒ a partir de una alegoría que hace hablar al surco que causa la acción humana.

A continuación, Ìjín gò´ò Tsítsídiín tsí nònè xtédè / Las Sombrereras de Tsítsídiín (2018), V Premio de Literaturas Indígenas de América, se fija, ya no en quienes trabajan la tierra, sino en quienes lo hacen de manera indirecta mediante la artesanía de las mujeres que resguardan las cabezas del resto. Maitúwàa insiste en el prólogo en el calado político de su obra:

 

Desde que tengo memoria, la violencia en Guerrero ha existido, los feminicidios son una constante, se niegan las agresiones hacia las mujeres, los niños crecen con miedo, son desplazados por la violencia de los lugares en que aprendieron a jugar, no hay escuelas, no hay salud, no hay seguridad, nuestras vidas están plagadadas de violaciones a nuestros derechos humanos y de violencia que se ha legitimado desde los gobiernos (9-10).

 

Lo hace nuevamente únicamente en español. Los poemas sí aparecen en edición bilingüe; conformando, ahora, trece que van primero en mè´phàà y luego en la lengua en la que escribimos este blog; a diferencia de la edición anterior, cuyos textos iban en ambas, en las páginas par e impar respectivamente: lo que permitía comparar más fácilmente la versión original u originaria de la que entendemos.


            En cualquier caso, los versos breves mantienen el ritmo en ambos códigos. Fluyen las imágenes descritas. Nos encontramos ante una escena clara dentro del lúgubre espacio: hormigas circundan la muerte. La sintaxis opera en ellas, insistiendo en los huecos entre los textos precisos. Vacíos, a la manera de la cicatriz anterior, que articulan un lenguaje de lo no dicho: elemento de cohesión para la lírica que representa el autor comentado.

Un par de años después, publica Mbo Xtá rídà / Gente piel / Skin people (2020), con la traducción al inglés de Elizabeth Susman Anguamea, de Austin, Texas. La edición trilingüe viene acompañada de las ilustraciones de Salvador Jaramillo, colaborador de «Gusanos de la memoria».

Entre la simbología de Víctor Toledo y la importancia del verbo desollar que aborda Diana del Ángel, la poesía de Matiúwàa se vale de Fray Bernardino de Sahagún para presentar el lugar que habitan los yopes (9). Permean estas páginas la tradición oral, las historias de terror, los rituales en los que se hace uso de las pieles para construir una identidad.


El prólogo si viene en esta ocasión en la otra lengua, pero esta es la inglesa, no la mè´phàà. Como en el primero de los libros apuntados, los textos van en una y otra lengua, seguida de la inglesa; por lo que resulta más fácil enfrentarlos. Pienso que las ediciones ganan mucho si atenden a la diversidad de tal modo. Terminamos con el ejemplo del poema IX:

 

Ná inuu ìfìí

nixúmbîi tsigo ru´wa,

ídò nimídîi nè

nigumiìn

akhùun Bègò

tsí nùndxà´wà mbámbá

rí najngìin gajmîn Àkùùn ru´wa.

 

En el comal

asaron la semilla del agua,

al reventar,

nacieron los cuatro rayos

que gritan

en cada borrachera con la lluvia.

 

On the griddle

they grilled water´s seed,

upon bursting

were born the four bolts of lightning

who shout

intoxicated by each rainfall (51, 52, 53).

 

Nótese la paronomasia que logra la traductora («On the griddle / they grilled») y que el propio autor ha pasado por alto en la versión española. Resultan los mencionados algunos rasgos que nos llevan a reivindicar la lectura en diferentes idiomas desde las lenguas originarias, con el deseo de que en algún momento crezca el número de personas que pueden leer y escuchar una de las tantas que enriquecen México. A tal conclusión podemos llegar leyendo el epílogo de Gerardo Gutiérrez, con base en la historia del pueblo prehispánico al que alude Matiúwàa.




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