Fricciones
(Secretaría de Cultura / Centro de Cultura Digital, 2016) es uno de los poemarios
más ligados al proyecto CORPYCEM.
Su autora, Maricela Guerrero (Ciudad de México, 1977), como veíamos hace unas semanas a propósito del poema extenso en Kilimanjaro
(2011), muestra la agresión y la desavenencia racial y heteropatriarcal que
surge tras la implantación de una red de comunicaciones que fue de Europa
a América en 1492.
La
introducción es de Alex Saum-Pascual, quien recientemente publicó el ensayo #Postweb! crear con la máquina y en la red (2018). La especialista en la
escritura con recursos digitales va de la magia a la realidad que han
configurado los ritos mexicas (estudiados por ejemplo, según me lo indica Adriana Tafoya, en La rama dorada de James George Frazer). Y al dar
testimonio y crear historias: «Hay algo en nuestra lectura que parece activar
el proceso de desgaste de las palabras, como si cuanto más la usáramos, más
viejas y desvencijadas».
Aunque
ahora no lo leemos en la versión digital que se apunta en la introducción sino
en el ya tradicional formato PDF, el desgaste del lenguaje queda patente en los
poemas que recuperan el sonido y la plástica de Kilimanjaro. A la manera
de Carmen Rioja (próxima también a CORPYCEM) o Yolanda Segura, el rojo simboliza la barbarie que se cometió desde la llegada de
Hernán Cortés. Según lo estudia Carmen Alemany Bay, este libro es uno de los escasos y singulares ejemplos de la poesía mexicana
en que se alude al conquistador. Y se hace con ironía, por la implantación a
través de Carlos V de la máquina; o, mejor: de la mecánica que ha ido haciéndonos
«progresar» sin dar cuenta de esas ficciones interrumpidas por la roja marca registrada
®.
Lo
aclara el sujeto poético de este género híbrido, entre el poema, la crónica y
el ensayo, con el encabezado del texto «Superficies en contacto»: «Cuando dos
superficies entran en contacto y una de ellas se pone en movimiento existe una
fuerza que se opone, dicha fuerza recibe el nombre de fricción y es la causa de
que se produzca calor cuando se frota una superficie contra otra» (17).
Ahora
el seseo prueba que la fisión, que diría Heriberto Yépez a propósito de la frontera, es una fusión mal hecha, una aculturación
incompleta. Los poemas «Prácticas de ingeniería novohispana» (20-22), «Primeras
disposiciones» (28-29), «Legiones de ingenieros» (32-33), «Tecnología de
conquista» (37-38) y «Fricciones reconocibles» (39-40) se orientan directamente
al proyecto de la Universidad de Alicante en el que próximamente, con la obra
de Maricela Guerrero entre otras poetas, trataremos de reconstruir la imagen
que tenemos de «Una abuela que en huida olvida una lengua: olvida su macochi,
su quexquémetl: / en huida a servir en la Capital» (29).
Cual cronista de la Nueva
España, el sujeto poético combina el acápite que introduce la costumbre (o mejor,
el estigma) que explica el comportamiento capitalista del tabú en el que
vivimos. A diferencia de otras obras de tema precolombino o colonial, aquí se
menciona a Cortés como se podría aludir a Trump, caricaturizando sabiamente
el fin de un imperio. Se vence así, al nombrar, el hueco, la
abstracción, la incógnita, la instrucción. Durante un tiempo el tema se deslizaba
rápidamente sobre el imaginario colectivo y popular; ahora, con libros como
este, el paso se vuelve más incómodo por la rugosidad de una superficie en contacto.
La máquina supone un avance, pero ¿hacía dónde? La poesía se enriquece con la
ciencia, como veremos con Elisa Díaz Castelo o Mariela Castañeda.
Fricciones
está disponible en el Centro de Cultura Digital. Y se puede disfrutar con la voz de su autora en SoundCloud.
Parte del resto de su obra se encuentra en el archivo de Poesía Mexa.
El viernes 16 de octubre, para celebrar un lustro de la revista El Septentrión, Maricela Guerrero compartirá pantalla con Clyo Mendoza, Jorge Ortega y Marcelo Ajubita.
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