domingo, 21 de febrero de 2021

Ídolos

 

Ídolos (Editorial Montea, 2017) es un poemario de Arturo Loera (Chihuahua, 1987) donde se conjuga lo solemne, el mito, con la realidad como convivencia bélica, desaforada. Ya está disponible en el archivo de Poesía Mexa.




            Antes de leer Ídolos, conviene revisar parte de la obra de Loera que aparece en Buenos Aires Poetry, Punto en línea, Carruaje de pájaros, Círculo de Poesía o Tierra Adentro. De esa manera es posible advertir las referencias que entreteje el autor en textos de diversos temas con el habla como denominador común.

            Ilustrado por Diego Cera, Ídolos (escenas con fondo de sirena) arranca con un prólogo de Eduardo Padilla. El también poeta mexicano sostiene lo siguiente: «El canto de las sirenas atraviesa este libro y eso me entusiasma porque vivo en un lugar difícil e incómodo, un lugar en crisis. Todas las noches escucho sirenas. El sol resbala y cae desde su cuerda floja, cae el sol sobre los Ídolos que, como O’Henry sugiere, ya están sordos. Grita Loera el vigía, aúllan las sirenas— los ídolos (piedra que sólo es piedra) no se inmutan» (10).

            Si parece que el oído es el órgano que sostiene este poemario cuyo hilo conductor son las personas o creencias en las que se basa la vida, la fe, la pasión es por el canto que los rodea, aviso y remilgo, monedas tras el choque, en el comentario o la historia que cual aura rodea de la abuela del sujeto poético a Jesucristo. La sintaxis atropella.

            El discurso se pule en un lenguaje que mengua para decir lo máximo con lo mínimo, en un cierre del poema «Funambulista» que recuerda a la degradación del vértigo que también cultivan poetas de Xavier Villaurrutia a Vicente Quirarte. Rompe la prosa el sujeto en tercera persona hasta:

 

[...]

sentir que no se ha ido tan lejos,

para sentir que no se ha ido,

para sentir (21)

 

Con recursos de tal altura suelen terminar poemas que alaban de manera indirecta la percepción del ser humano al pasado en el presente. Magdalena de Proust mediante, admira la escena narrada.

            Seguidamente se parte de José Carlos Becerra para ensalzar la inefabilidad de lo ocurrido; o la expresión no acaecida en la insólita cotidianeidad. En este punto cada reflexión, autónoma y dependiente, configura la filosofía de lo doméstico. Con Marco Antonio Montes de Oca, por ejemplo, estrella contra el cristal de tu ventana (es decir, de quien lee) la «Utilidad de la poesía» (28-29); título del poema que precede, junto a referencias como Gabriel Celaya, Nicanor Parra o el omnipresente Ramón López Velarde, a otros enseres de dudoso prestigio.

            Se acerca por último la línea argumental al futuro. Distopía. El arca que no salvará será «Aviones de papel para una guerra», poema que inicia con el interés por la entomología de parte de la poesía mexicana ya citada mas arriba. Primera estrofa:

 

Suben al avión las hormigas

y las cucarachas

los gusanos

se han quedado dormidos

en la alacena

y las palomillas no necesitan del servicio del otro

lado de la casa hay una guerra

y hay una esquina estratégica

que se encuentra entre el jardín y el pavimento

[...]

(55)

 

Cuento que se advierte en la estructura del texto, de la mano de imágenes que complementan los símbolos de la violencia y la religión, valga, a veces, la redundancia. Lanza una vez más la piedra, Sam; Sabines. Cristo murió a la edad que duplica esta voz, in crescendo, en los treinta y dos poemas que componen Ídolos, a través del espejo que refleja el espíritu y el escarnio, a partes iguales.

 

 


 

            Aprovechen los libros que pone a disposición el archivo de Poesía Mexa de manera legal acercándose a este cachalote que preside la cubierta, hilando así el comentario de este domingo con el del que viene, sobre una obra de Luis Vicente de Aguinaga que también incluye el repositorio en los últimos meses. Arturo Loera enriquece la lírica con novedosos modos de aproximarse a la lectura intergeneracional e intertextual, los cuales continúan en su reciente poemario: Nada notable (Cuadrivio, 2018).

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