jueves, 12 de mayo de 2016

PM / XXI / 360º

en México no estamos preparados para entender el valor de la cultura
[…] guiar a quien lee entre la espesura de la poesía reciente
[…] lo social se presenta a través de la perspectiva individual
Alejandro Higashi (p. 122, 175, 274)

PM/ XXI/ 360º. Crematística y estética de la poesía mexicana contemporánea en la era de la tradición de la ruptura (UAM/ Tirant lo Blanch, 2015) es un estudio de Alejandro Higashi (Ciudad de México, 1971) indispensable para leer e investigar este género literario y este país. El lunes lo presentará en Alicante. Las páginas citadas hacen referencia a la versión electrónica. En papel, hay que añadir cuatro a cada una.

            El subtítulo es como un abstract: Modesta guía para entender y disfrutar la diversidad de la poesía mexicana del siglo xxi, con muchas noticias útiles sobre el canon y el mercado editorial de la segunda mitad del xx, que la explican.
            Compartimos las palabras con las que Higashi presenta su trabajo: «cada nuevo libro trae consigo una nueva estrategia poética que lo distingue de todo lo previo y obliga a retrasar (y también a re-trazar) las genealogías» (11). Este es un nuevo libro, pero no otro nuevo libro. Veamos cuáles son las características que lo hacen único y, por tanto, necesario.
            En primer lugar, a diferencia de la mayoría, este ensayo se entiende. Sus palabras iniciales marcan claramente la hipótesis:

Este es un libro que, para empezar, podría no tener fin. Se inauguró de forma natural por dos extremos que muy pronto se tocaron: de un lado, la necesidad personal de explicar la dispersión estética en la que vive la poesía mexicana actual, donde las tipologías son imprecisas y a menudo cada nuevo libro trae consigo una nueva estrategia poética que lo distingue de todo lo previo y obliga a retrasar (y también a re-trazar) las genealogías y demora, con ello, una historia de la literatura mexicana abarcadora hasta el siglo xxi; del otro, la sospecha racional de que tanta dispersión sería solo aparente y, en el fondo, todas estas manifestaciones disimilares deberían compartir un genoma poético, imposible de advertir a simple vista (cada uno de ambos extremos podría, al final, explicar al otro) (11).

Este genoma poético que comparten tiene que ver, aunque lo nieguen (estamos parafraseando a Higashi), con el autobiografismo y el afán por rotar el signo que implantó hace cincuenta años la antología Poesía en movimiento.
            Y es que «la antología se erige como una portentosa herramienta de lectura PARA NO LEER: una antología señala lo que debe leerse y deja fuera todo lo demás, de manera que se vuelve un camino seguro para el público lector más perezoso o más pasivo» (27). Con sorna y sarna, trata un tema complejo como es la falta de lectores de poesía mexicana libres y por placer. El autor define este problema como «autismo poético» (14). Pese a la cantidad de referencias y poemas, la lectura va sola, cual novela; aunque quedan patentes (y se agradecen) los recursos poéticos que se explican mediante su empleo: el humor (negro, ácido e inteligente), los paréntesis (para ahondar y conjugar la perspectiva del crítico y del poeta) y el «inodoro» lenguaje (sencillo, que no simple).
            Higashi parte de Poesía en movimiento para cuestionar la forma de leer y de incentivar la lectura en México. Si el crítico logra demostrar que el poema afirma lo que se niega (nos referimos al caso del signo en rotación que arma en la primera parte del libro), PM / XXI / 360º niega lo que hasta ahora se afirma; es decir, desmonta la teoría poética que se viene manipulando (o mejor, computarizando) en México durante los últimos cincuenta años.
            El libro se compone de tres partes: en la primera analiza por qué una antología como Poesía en movimiento y las ideas (de tradición de la ruptura, signo en rotación…) condicionan, todavía, este género literario; en la segunda, se denuncia abiertamente las trabas lectoras que sufre México desde un punto de vista poético, social, analítico y comparativo; y seguidamente, se demuestra un problema que, a priori, consideraríamos sin duda una ventaja: la inversión pública. Y es que la cultura, el arte, la poesía, sufren el dinero que el Estado otorga en becas, premios y ediciones concretas, descuidando así la libre lectura: la expresión, el texto, el poema. En esta última parte, la más extensa, se plantea una genealogía de los tipos de poetas y poemas, identificando las variables que genera el peso (o el preso) autobiográfico. La parte final, a modo de conclusión, añora la comunicación de Sabines en una crisis lectora desalentadora.
            Se cumple la hipótesis: Poesía en movimiento causa, todavía, un efecto dominó (cfr. 96) en la forma de la poesía mexicana, así como en su manera de leerla y escribirla. A diferencia de El amor, el sueño y la muerte en la poesía mexicana ([1969] 2015) de Jaime Labastida, tristemente, Poesía en movimiento «cumplió un destino inevitable: convencernos de cómo debía escribirse y leerse la poesía mexicana moderna» (99). La poesía de la experiencia logra convertirse en signo de rotación cuando se desprende del contexto y se lee desde la anécdota como una alegoría.
            La atrofia lectora hace que sean muy pocos quienes leen poesía. Ahora bien, están especializados en ese género adictivo y selectivo. Quienes la escriben lo hacen para un público concreto, por lo que la marginación se acrecienta.
            Uno de los apartados que necesariamente debemos de leer si queremos escribir sobre algo (y si no también) es el de «¿Y dónde están los críticos cuando se les necesita?» (cfr. 156-166). En él, Higashi reflexiona sobre lo vital que resulta tener un juicio. Muchos lo hemos perdido. La crítica literaria rara vez analiza y comenta el texto, sino que se ampara en la biografía de quien escribe y en la anécdota referencial. En este sentido, sorprende (dentro de la minoría que se denuncia) la cantidad de críticos que son poetas. Al revés no son tantos los casos.
            En México no existe la crítica literaria profesional; es decir, como trabajo a tiempo completo (cfr. 208). Sí reconocemos, en cambio, el capitalismo letrado, las mafias:

La formación de una trayectoria, por ejemplo, crea fuertes tensiones al interior de los grupos de poetas y de aspirantes a poetas; hoy, cuando se habla de mafias, difícilmente percibimos que detrás de una metáfora poco afortunada se subraya la presencia de redes de individuos asociados por simpatías estéticas o amistosas que se expresan en beneficios de distintos tipos: la reseña elogiosa, la invitación para leer en público, la participación en la antología de moda, el espaldarazo para la beca solicitada, la publicación en la colección de poesía, el primer lugar en el concurso, etc. (209).

La pescadilla se muerde la cola, «como un bardo que se muerde la cola» (cfr. 245) diría Saldaña París. Según Higashi: «Se publica para conseguir una beca para publicar» (215); el poeta es «responsable de la bolsa mexicana de valores estéticos» (227). La poesía se ha profesionalizado y se ha individualizado (cfr. 265).
            Uno de los puntales que critica Higashi es el lenguaje ininteligible de los estudios académicos. Muchos textos (la mayoría, sobre otros textos) presumen de un estilo metalingüísticamente rococó, pero nada más. No dicen nada, solo confeccionan (sin objeto directo):

El metalenguaje, por supuesto, no hacía una crítica brillante por sí misma. En el resto del trabajo, Antonio Alatorre se regodeaba mostrando la pobreza descriptiva de la crítica neo-académica, cuyos ingenuos y superficiales resultados se presentaban encubiertos bajo un maquillaje metalingüístico. Esta caracterización, me temo, es la que pesa hasta nuestros días: una crítica sin riesgos, de receta, descriptiva, desbordante de metalenguaje y difícil, por ello mismo, de leer fuera de ámbitos especializados (172).

El autor de PM / XXI / 360º defiende lo contrario: un lenguaje sencillo (como hemos dicho más arriba) para explicar un tema complejo (la poesía mexicana); y lo hace, comulgando con lo que dice, con una voz que podría sonar en la calle. Con trabajos como este, cada vez está más cerca el hecho (y no el dicho) de que cualquiera pueda leer y hablar de poesía. Esta última frase puede sonar negativa, calados como estamos todavía de ese aire divino; pero si hacemos hincapié en ella, quizá sería la solución para esta merma.
            Las características de la poesía actual (brevedad, experimentación, fragmentariedad…) no son casuales, responden a condicionamientos sociales (premios, becas, especialización…) que priorizan el proyecto antes que el poema o su lectura (cfr. 232). Asimismo, el recurso de la máscara (tan presente, por ejemplo, en Francisco Hernández) se afronta como una de las opciones más comunes a la hora de destacar e innovar más allá del resto de la constelación poética de la que forma parte y a la que, por originalidad y éxito, no se quiere pertenecer (cfr. 340-362).


            En su discurso de ingreso a la Academia Mexicana de la Lengua, Alejandro Higashi decía que las notas a pie de página eran un coitus interruptus. Es coherente pues al no incluir ninguna en este libro.
            El mérito de este trabajo es conjugar la problemática poética con la social, haciendo ver, claramente, que una depende de la otra: la lectura condiciona el progreso. Datos, opiniones y versos conforman una mirada actual del México poético, como si esta observación se llevara a cabo por un satélite de satélites de Google Maps.
            Higashi es peculiar. Este calificativo reúne inteligencia e ironía, ambas al extremo. Veamos cómo cita un ejemplo de descritura: «El poema de [Alejandro] Magallanes comparte estas tres preocupaciones, como puede apreciarse fácilmente en la lectura de los primeros 50 o 55 versos del poema, citado a continuación:


El poema nuevo del emperador




























Higashi es de los que comentan y analizan los poemas escrupulosamente. Imagínense lo que dice de este último que acabamos de citar. Es lo mejor.
            Los capítulos y sus subcapítulos se cierran con cláusulas que sentencian la tragicomedia poético-mexicana: «El karaoke poético no existe, pero quienes escriben poesía se preocupan por inventarlo» (135). Esta actuación musical conecta con un verso de Eva Castañeda, al cual se refiere Higashi para ilustrar la competencia poética: «“Mi vecina es la mejor cantante de karaoke en la colonia”» (297). Y es que, conceptos teórico-abstractos se explican mediante símiles plásticos. Tal es el caso de la sopa Campbell (cfr. 300) como marca distinta de un producto igual al resto.
            ¿Cabe el marketing o la economía o la crematística en la poesía? Sí, desbordan el texto. Por eso es lógico, necesario y oportuno definir de este modo a las constelaciones fratricidas del reciente quindenio. Uno de los recursos poéticos y ensayísticos que caracterizan a la actual poesía mexicana y también al trabajo de Higashi es la pregunta. Mediante interrogantes peculiares, conecta ideas presentes con formas tradicionales: «¿En qué se parece una selfie a un poema de los publicados durante el siglo xxi?» (cfr. 306). Estas preguntas, entre muchas otras, se tratan aquí y ahora. Recordemos que mañana lunes el autor lo presenta en Pynchon&Co.
            PM / XXI / 360º es un libro vital para la (¿muerte?) poética y para México. Trata un tema complejo, abundan las referencias y es necesario conocer o querer conocer lo que se está publicando allá para entenderlo desde acá. «Afirma lo que se niega como corresponde a un signo en movimiento» (400). Está escrito con tal coloquialidad que incluso podemos disfrutar sin comprender, en un primer momento, los conceptos en los que se basa y a los que interroga, desácidéndolos.
            Aunque uno es el autor de este libro, varios son los causantes. A ellos agradece Higashi su trabajo:

Esta investigación debe mucho al trabajo conjunto con los miembros activos del Seminario de Investigación en Poesía Mexicana Contemporánea, en un periodo que va de 2012 al 2015 (pero sigue corriendo), formado por Jorge Aguilera López, Eva Castañeda, Roberto Cruz Arzabal, Manuel Iris, Jocelyn Martínez Elizalde, Alejandro Palma e Israel Ramírez (17).

            Este tipo de trabajos críticos viene como agua de mayo literaria y socialmente, pues «Poesía en movimiento concedió al aspirante a poeta las herramientas necesarias para escribir poemas en movimiento, pero no para leerlos» (126). «La poesía enfrenta la peor crisis de lectura que hemos tenido en años» (445); ¿Cómo leer si se atiende el proyecto y se descuida la distribución? ¡Qué curioso: un libro que critica la accesibilidad textual sufre este mismo problema por parte de las editoriales! Me refiero a mi caso personal, aunque lo auguro extensible. PM / XXI / 360º, está publicado en México por la editorial Tirant Lo Blanch, originaria de Valencia. Soy de Alicante y trato de comprar el libro por Internet. No me dejan. Pienso entonces que acaba de salir y que los envíos pueden causar el conflicto. Opto por el formato electrónico. Intento pagar en euros y en pesos, pero nada. Escribo a Tirant y me dicen que «no está disponible aquí en España». Me sorprende el deíctico espacial, que compartimos.
Cartel de la presentación en España

            Pese a los obstáculos que la tradición de la ruptura genera, Higashi facilita una crítica de la poesía y de México. (Des)fijémonos. ¿Nos vemos mañana lunes 16 de mayo (a las 19:30 h.) en la presentación que llevará a cabo en la Librería Pynchon&Co?

Rafael García González entrevistó recientemente a Alejandro Higashi en Margen con motivo de su libro.

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